ICONOCLASTAS
Me ofrece un amigo una camiseta grabada con “ La Vírgen de …”, una de los cientos de opciones que se disponen en veneración. Se lo agradezco muy sinceramente, pero, con el mayor de los respetos de que soy capaz, la rehúso alegando que yo soy iconoclasta. Vamos, que no necesito ponerle cara ni forma a la Virgen para venerarla y respetarla como madre de Jesús, que, en definitiva, es de lo que se trata… Me resulta violento, porque, en estos casos, suele acompañarse un fuerte sentido de pertenencia, y, por lo tanto, y en consecuencia, cierta fragilidad de sentirse ofendidos. Y de ningún modo es ese mi deseo; pero también quisiera intentar ser consecuente conmigo mismo, dentro de lo posible. Espero no haberlo molestado. Le hubiera querido explicar que la iconoclastia, precisamente, viene de las primeras comunidades cristianas, porque consideraban que, con el tiempo, se podría llegar a adorar a la imagen por encima de lo que representa… Y, la verdad, es que no iban muy descaminados, da...