CONFESIÓN
Soy emotivo, no reflexivo; soy emocional y poco prudente con según qué gente. Y eso me condena a parecer prepotente… ¡Vaya por Dios!, si se fijan, me ha salido un pareado aquí al lado. Y es una parida. Pero una parida con sentido, porque ese es uno de mis grandes defectos. Y eso afecta a mi comunicación con algunas personas, de la cual me retraigo cada vez más, conforme me hago más viejo, encerrándome en la introspección. No es mala la introspección. Es un refugio idóneo para poder pensar más y hablar menos, y eso es bueno. Pues a nadie se ofende pensando, pero sí se puede ofender (o sentirse ofendida) hablando. Yo ya casi que no me ofendo por nada. Pueden decirme que soy un hideput, y salvo quizá un tanto molesto, o sorprendido… y puede que ni eso, lo que no suelo sentirme ya es ofendido. Si...