VUELTA DE TUERCA

Pues sí, nosotros también torturamos al más débil, al igual que el Cei de Trump, cuando se nos vá la mano… Humanos somos, claro, pero por eso mismo, entonces, deberíamos ser más justos, comedidos, comprensivos y compasivos, cuando acusamos a nuestras víctimas de ser ellos los verdugos.
Amnistía Internacional lo ha señalado con pruebas y hechos. Una parte de nuestras fueerzas armadas – todo apunta a la Legión – propinó palizas a parte de los inmigrantes ceutíes. Los que deben velar por el órden, atizan el desórden. Un buen ejemplo para los que, luego, son acusados de cometerlos ellos.
No creo yo que el fuego se deba apagar rociándolo con gasolina, pero habrá, no lo duden, quiénes piensen que sí, que esa es la forma de actuar. Azuzar a la violencia con la violencia.
Miguel Galindo Sánchez / miguel@galindofi.com / www.escriburgo.com

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