AQUEL OTRO CURA
Hace décadas cayó por estos lares un diácono, que, tras ordenarse sacerdote, le dieron la parroquia de Roldán… Era jesuita, Luís Izquierdo, culto, educado, y muy peculiar, que, antes de eso, ayudó al cura de Torre-Pacheco, Ángel Martínez, en sus labores parroquiales, y que movió a la gente joven por su dinamismo extrovertido y un tanto fuera de uso… Los de mi grupo de amigos trabamos una muy buena relación con él, y éste servidor que os escribe tuvo la suerte de tener una no menos buena amistad intelectual con él. A veces, se nos hacían las tantas charlando en la terraza de mi casa. Le dejé mi viejo Simca 900 hasta que se aposentó en su nuevo y vecino destino. Y era conocido porque llevaba un crucifijo, no colgado al cuello, como cabría suponer, sino en la cintura, sujeto a la correa del pantalón, como una canana pistolera. Me decía que había un par de motivos para su estrafalario uso: primero, porque un crucifijo es un arma para destapar conciencias, y segundo, porque llevarla a...