MOHAMMED

Ustedes no me hagan mucho caso, pero lo único que les pido es que se lean este artículo. Cualquier parecido con la realidad NO es pura coincidencia, como se decía en aquellas películas antañonas.
Toda la lógica apunta a que el sátrapa marroquí, sin tener las espaldas bien cubiertas, tan solo hubiera hecho un amago, como otras veces. En esta ocasión ha sido una amenaza en toda regla, pero porque sabía a quiénes tenía detrás.
La pelota está en nuestro tejado. El problema es que nuestro tejado tiene mil goteras, y amenaza derrumbe. Lo único que tiene nuestro edificio es fachada. Pura fachada.

Miguel Galindo Sánchez – miguel@galindofi.com – www.escriburgo.com
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