PERSONAJES SIN ROL

Sabía que tenía programada una determinada intervención o conferencia, pero ni idea sobre qué, ni, por supuesto, había preparado nada… Solo era consciente de la certeza de tal hecho, pero se acercaba inexorablemente el momento sin tener nada previsto. Llegada la hora, me veía ante un atril ante cientos de personas, con unas cuartillas en blanco, y una mente vacía de toda idea, y diciéndome a mí mismo que era el tiempo de sentir ese temible pavor escénico… Algo muy asociado a mi antigua actividad dentro de las asociaciones empresariales; pero también, a veces, me retrotraía a un tiempo en que asumía un rol en funciones de teatro… Llegaba la hora de salir a escena, siendo absolutamente dependiente de un apuntador inexistente.
Son sueño que suelen ser recurrentes… Como encontrarme en un entorno urbano, a la vez familiar y desconocido, o desconocidamente familiar, en el que no tengo la menor idea de dónde he dejado el coche aparcado, para ir, o regresar, a no sé dónde. A veces, ambas historias se mezclan en un solo sueño desasosegante y desiquilibrador, en una sensación del más absoluto desamparo, en el que me encuentro perdido y enredado en una dudosa personalidad desde la que me conozco sin reconocerme a mí mismo.
Otra recurrencia onírica es acudir a trabajar a lugares, oficinas, despachos, vacíos de contenido laboral; donde mi asistencia es inocua, y mi presencia vana y casi que invisible; sitios donde voy a desarrollar una supuesta actividad que no llega a definirse en nada concreto. Me siento como un fantasma en un mundo de fantasmas, donde todo es una mera apariencia sin finalidad alguna… Como una especie de existencia vacua y `prescindible; como montar un escenario que nadie transita, o un escaparate que nadie mira.
No se pueden considerar pesadillas, pero tampoco es que sean peladillas… Todas ellas dejan una sensación de orfandad de uno mismo más que deprimente. Es la inanidad en estado puro. Un sentimiento de naturaleza desagradable, sin tampoco llegar a ser dramática. Pero, eso sí, muy vívido… Es como tener la sensación de que la identidad construida para funcionar en una determinado contexto o sociedad, se diluyera como un azucarillo en un vaso de agua; como estar en expectativa de destino mientras se asigna alguna determinada y concreta labor (¿?).
Ignoro si es una pesadilla normal dentro de un contexto definido, y si les sucede a muchas personas (aquí es donde la normalidad se valora por la cantidad); o si, por el contrario, es un sueño raro exclusivo de gente rara, en cuyo caso debería indagar en su significado, no fuera que me deba preocupar por algo… Si alguien quiere aportar alguna experiencia válida a tal respecto, le recuerdo que cualquier prevención compartida es menor que en exclusividad; pero me digo yo que será algún mensaje generado por el subconsciente aún por traducir al lenguaje consciente, y que está rondando por ahí.
Como soy de mente analítica, me digo a mí mismo que, bien examinada la cosa, en esos sueños profundos – que no ensoñaciones – o lo que fuera, desaparece el personaje de escena, pero no la persona, que sigue angustiada el devenir (o no devenir) de esos casos… La entidad está, pero fuera del rol; permanezco, sí, pero sin estar en mí, como decía Santa Teresa, aunque no sé tampoco si es exactamente eso mismo, o no lo es, así que opto por dejarlo aparcado (que no olvidado) a la espera que me salte la chispa que arroje un poco de luz a tal misterio… si bien sé que nada de misterioso existe, por muchos sueños que éstos sean.
En la Física Quántica existe lo que se llama “la Teoría de Cuerdas”, hija ésta de lo que se conocía cuando Einstein por “universos paralelos”… Esto es: de dimensiones se ha pasado a vibraciones. Viene a ser lo mismo, pero difieren un tanto en lo que podemos entender por “su naturaleza”, si bien esa escala vibratoria muy bien puede determinar la misma escala dimensional… Pero no voy a alargarme en esto. Tan solo lo cito por la posibilidad de estar “viviendo” a la vez en tales momentos otras experiencias, lo cual facilitaría una explicación a través de la ciencia.
Lo que pasa (si es que pasa) es que los investigadores dicen haber llegado a la conclusión de que no ocurre dentro del sistema espacio/tiempo que nosotros mismos nos hemos construido, sino que todo se desarrolla dentro de un tiempo sin tiempo, en un solo presente, sin un antes ni ningún después… pero además, encima, el número de posibilidades probables (permítanme el oxímoron) sería infinito. Imagínenselo, si es que pueden imaginárselo, que ya es mucho imaginar… Si así fuese, repito, estoy-estamos conectados a una especie de vacío existencial en el que espero descubrir dónde tengo mi tema a desarrollar, mi rol en la trama teatral, mi función en esa oficina, o en qué sitio tengo aparcado el coche, si es que tengo coche.
Naturalmente, y como siempre, esta rama de la ciencia es tangencial con lo onírico y con el mundo espiritual; y lo espiritual es un campo que se lo arroga la religión; al igual que las religiones están acotadas por sus iglesias… En mi caso personal, lo primero lo considero tema principal, y el resto lo veo como circunstancial, si bien no se puede razonar desde un polo sin considerar el otro… o los otros, y en este campo es realmente difícil no herir susceptibilidades. Y no está en mi voluntad hacerlo, pero considero que ese estadio es una especie de lugar sin llegar a lugar, una interfase, un intermedio, destinado a librarnos del traje de “lo” que hemos sido “donde” hayamos sido; y un “sitio” en el que desprenderse de cuánta basura hemos acumulado para el reciclaje. Donde no se puede abordar nada sin antes no vaciarnos de nosotros mismos; de depurarnos; de dejar de ser lo que somos.
Al cielinfierno que encasqueta el dogma religioso, yo lo llamo puñetera evolución. Entropía universal. Movimiento sinérgico. Cosmología inteligente. Inteligencia primaria… tienen ustedes etiquetas para todos los gustos donde elegir, y con las que se sientan más cómodos que con otras. Cada cual la busque del color que quiera, etiquete su frasco e introduzca su jarabe. La medicina siempre será la misma. Y más tarde o más temprano, habremos de tomarla, e incluso despertar de ella misma.
MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ / miguel@galindofi.com / www.escriburgo.com
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